Fontanela en el bebé. Cosas a tener en cuenta.

La fontanela es para los bebés la zona de «absorción de impactos” en el parto: el cráneo aún no ha crecido adecuadamente, por lo que sus huesos pueden moverse al nacer para pasar a través del canal de parto. A los tres meses de vida, la fontanela posterior se cierra, y en el transcurso del segundo año de vida, siguen las demás. Pero, ¿y si la fontanela está hundida, abultada o late?

Cuando nace el bebé, la cabecita se ve generalmente bastante deformada. Después de todo, tuvo que abrirse paso por el estrecho canal de parto. Que práctico, que la naturaleza haya creado una “zona de deformación”, la Fontanela.

¿Qué es la Fontanela?

Si tocas la cabeza del bebé, inmediatamente notarás dos fontanelas: una más grande y otra más pequeña. Estas dos fontanelas principales son las áreas donde los huesos del cráneo aún no se han desarrollado por completo. 

La fontanela más pequeña se encuentra en la parte posterior de la cabeza. Aproximadamente a la anchura de una mano sobre el cuello. Es un ángulo huesudo, triangular. 

La fontanela más grande tiene forma rómbica y se encuentra entre la frente y el hueso parietal de ésta.  En esta área suave de la cabeza, se puede sentir el pulso del bebé con claridad y, a veces, por ejemplo, cuando el niño llora, incluso verse. Cuando el bebé se pone erguido, la fontanela generalmente se hunde. Cuando está tumbado, está ligeramente arqueada

Hay cuatro fontanelas más en los lados, que a menudo pasan desapercibidas: dos en la parte delantera y dos en la parte posterior. 

Funciones de la fontanela

La fontanela es un invento muy inteligente de la naturaleza, ya que cumple varias funciones. Para que la cabeza del bebé pueda pasar a través del canal del parto, los huesos del cráneo no se forman completamente en el útero. Así que siguen siendo flexibles, pueden moverse e incluso superponerse en el momento del nacimiento. 

Tiene un efecto secundario práctico: los asistentes al parto tienen la posibilidad de orientarse en las fontanelas y determinar la posición y la postura del niño en el canal del parto. 

El hecho de que las fontanelas no se cierren inmediatamente después del nacimiento también tiene otro significado: el cerebro y la cabeza del bebé crecerán rápidamente en los primeros meses de vida. Las placas óseas móviles hacen posible este rápido crecimiento. En el momento del nacimiento, las fontanelas están formadas por tejido conjuntivo y fibras de colágeno. 

¿Cuándo se cierra la fontanela?

La fontanela posterior, más pequeña, generalmente se cierra después de unos tres meses, mientras que las cuatro fontanelas laterales se van formando más tarde, durante los primeros 18 meses de vida. La fontanela anterior, más grande, a menudo continúa abriéndose después del nacimiento y permanece sin cambios durante algún tiempo. Gradualmente, se irá encogiendo y cerrando durante el segundo año de vida. El pediatra revisará regularmente las fontanelas con cada chequeo. 

¿Se cerró la fontanela demasiado pronto?

Si la fontanela se cierra demasiado pronto, el pediatra revisará regularmente el desarrollo de la cabeza y en caso necesario puede realizar algún ultrasonido. La sutura prematura es una malformación algo común en el niño. Su consecuencia es un crecimiento desigual del cuero cabelludo. Si se sospecha un cierre prematuro, se debe visitar un médico especializado lo antes posible para obtener más información.

Dependiendo de qué fontanelas se hayan cerrado demasiado pronto y, de acuerdo con el tiempo, el tratamiento a seguir será interdisciplinario. Participan pediatras, ortodontistas, cirujanos orales y maxilofaciales, neurocirujanos y otorrinolaringólogos. La cirugía es considerada la terapia más segura. Las causas del cierre prematuro dependen de muchos factores y ocurren con frecuencia.

Fontanela hundida

En un bebé sano, la fontanela palpita ligeramente y no está muy hundida o abultada. Una fontanela muy hundida puede ser una señal de falta de líquido. Esto se aplica particularmente, cuando se ve claramente la fontanela estando el niño acostado. En unas pocas horas, el bebé puede, por ejemplo, tener una diarrea y perder mucho líquido, produciendo una deshidratación. La fontanela hundida es solo un síntoma de tantos, junto con la piel y membranas mucosas secas, ojeras y pliegues caídos en la piel. En este caso, siempre que la pérdida de líquido no se pueda remediar, debe consultar a un pediatra lo antes posible. 

Si la fontanela solo está ligeramente hundida, el bebé está y se siente bien y no hay indicios de que algo va mal, solamente hay que observarlo para ver como evoluciona. 

La fontanela sobresale hacia afuera

Si el bebé esta erguido y se observa claramente la fontanela, podría indicar un aumento de la presión en el cráneo. Si observas alguna irregularidad, debes consultar a un médico y pedir consejo. Durante los controles, tu pediatra evaluará la condición de la fontanela. Ya en el primer examen justo después del parto, el médico observa la fontanela detenidamente. 

¿Por qué palpita la fontanela?

Es totalmente normal que la fontanela palpite ligeramente. Después de todo, faltan los huesos del cráneo y, por lo tanto, se pueden sentir los vasos sanguíneos por debajo y, a veces, también se pueden ver.

La fontanela cambia constantemente, por ejemplo, cuando el bebé llora con ganas o está tenso. Entonces puede ser que la fontanela palpite más fuerte. Sin embargo, si notas que la pulsación es demasiado intensa o algo no concuerda con el bebé, debes consultar a un médico inmediatamente. Esto también se aplica en el caso de que la fontanela se note muy tensa. Confía en tu instinto. Tú eres la que mejor conoce a tu bebé.

Consejos para tratar la fontanela

El hecho de que haya un área en la cabeza del bebé que no esté protegida por los huesos, asusta a muchos padres. Como regla general, maneja la cabeza del bebé con cuidado. Protégelo, no presiones con fuerza y evita cualquier golpe. Tampoco tienes que envolverlo en algodón o tratar como un huevo crudo, ya que la cabeza del bebé está cubierta por una capa de tejido conectivo en estas áreas vulnerables. La membrana protege muy bien la cabecita. 

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