Y de repente… hay tranquilidad en casa. Cuando los «niños» se marchan del hogar paterno.

Cada padre y cada madre, sabe que este momento llegará. El momento en que los jóvenes se marchan con las cajas de la mudanza. Está claro, que desde que nació, se sabía que este día llegaría. A pesar de eso, la despedida puede ser realmente triste. 

En esta vida no se puede planificar todo. De repente, resulta que el lugar en el que tiene que continuar sus estudios está lejos de casa. A veces es necesario buscar un alojamiento para tu hijo de un día para otro. Hay que encargarse de todo tipo de formalidades y organizar la mudanza. El tiempo pasa más rápido que nunca con todo el ajetreo, hasta que llega el día de la despedida.

Los padres deben ser conscientes de que algo serio está a punto de pasar en sus vidas y hay que prepararse antes. Los hijos empiezan entonces a retirar juguetes y recuerdos de su infancia. Comienzan a meter sus cosas en cajas, de forma que se empiezan a abrir unas brechas. Esta situación es dolorosa para muchos padres y madres. Finalmente, queda claro que un periodo de la vida de todos está llegando a su fin. El periodo en el que el niño estaba siempre allí. Sentado en el comedor todos los días, durmiendo en su cuarto por la noche. Y de llegar a casa con un “Hola” después de la escuela, de jugar con amigos o de cualquier actividad extraescolar. 

¡No hay que verlo todo negro!

Es normal estar triste y llorar por todos los años juntos que han terminado de repente. Pero no hay que desaprovechar los aspectos positivos. Después de todo, cada final es también un nuevo comienzo. Y tener un poco de ilusión, por lo tanto, está bastante justificado. Aquí algunas de las ventajas:

1- Tendrás menos trabajo en el futuro. 

Menos platos, montañas de ropa más pequeñas, menos zapatos sucios que corren por la casa. ¡Esto se nota!

2- Tendrás más tiempo para ti y tus aficiones. 
3- Cargarás menos responsabilidad. 

Pedir cita con el médico, recordarle al niño los deberes. En el futuro, tus hijos serán los únicos responsables de sus obligaciones y plazos.

4- Tienes más espacio en la casa.

Aunque está permitido que el niño continúe usando parte de su armario, no hay que hacer de su habitación un museo y dejarlo todo sin cambios. Los libros y la ropa se pueden donar o vender. Las cosas que son significativas para tu hijo, por supuesto es conveniente guardarlas. Las cosas de la escuela como postales, cajitas, cromos, conchas y piedras, pueden verse por última vez y despedirse de todo. Esto es una experiencia positiva para tus hijos, ya que ven esta separación de las cosas de su infancia como el final de una etapa. En algunos casos, esta separación de los recuerdos de la infancia no será tan fácil para los hijos y necesitan más tiempo para asimilarlo todo. Una caja más guardada en algún sitio donde no moleste, no es ningún problema.

Al mismo tiempo, los padres no tienen que tener miedo de usar el espacio libre que queda. Quizás puedes cumplir tu deseo de tener tu propio estudio o sala de ocio. Renovar la habitación y darle un nuevo uso trae viento fresco, distrae y apacigua el dolor del nido vacío. 

Entonces, fuera el papel pintado y a pintar de nuevo. Quizás tirar la cama y poner un sofá cama no es tan mala idea. A tu hijo seguro que le gustará seguir teniendo un lugar donde poder quedarse cuando venga a visitaros en el futuro.

Antes de la mudanza, ahorra un poco.

Antes de pensar en comprar el sofá cama, espera a que tu hijo se vaya y empieza a ahorrar con tiempo, ya que tendrás que posponer muchos deseos para cubrir las necesidades de tu hijo. 

Por un lado, la mudanza en si casi siempre cuesta dinero. El propietario del apartamento puede requerir una fianza. Por otro lado, hay mucho que hacer en un piso compartido antes de que parezca un hogar. 

Los días de la dote clásica han quedado atrás, por lo tanto, tus hijos necesitan algunos artículos de la vida diaria, desde toallas hasta aspiradora, vajilla y cubertería. Necesita ropa de cama nueva cuando la vieja se queda en casa. Tal vez una cortina y una batidora si quiere hacer pasteles.

Por supuesto, esto son solo ejemplos. Muchas cosas quizás se las puede llevar de tu casa. Pero, aun así, un comienzo siempre significa gastos.

¿Y después de la mudanza? Apoyar e interesarse, pero nunca abrumar con preocupaciones.

Dependiendo de lo lejos que esté tu hijo, volverá a casa más a menudo o con menos frecuencia en el futuro. Afortunadamente, la distancia ya no es un gran obstáculo gracias a los vuelos baratos, autobuses y trenes.

Sin embargo, espera que tu hijo tome la iniciativa de ponerse en contacto. Si bien la vida de los padres continúa en su curso habitual, tu hijo tiene mucho entre manos. Tiene que encontrar su camino en un nuevo entorno. Tiene que explorar la universidad y las actividades de ocio, conocer gente nueva e instalarse en su nuevo hogar.

Por supuesto, pregúntale de vez en cuando si todo va bien, tal vez un poco de apoyo o una ayuda económica sea bienvenida.  Vete de compras con él y regálale una chaqueta y unos zapatos, que seguro los va a necesitar. No lo atosigues con preguntas como “¿Comes bien?”, “¿No es muy peligroso el camino a la universidad?”.

Tus hijos siempre serán tus hijos, pero también son adultos que quieren demostrar su valía en etapa de la vida. 

…y por favor, no pongas expectativas demasiado altas.

Por último, pero no menos importante, no te decepciones si tu hijo no está tan emocionado como tú en vuestros reencuentros. Has hecho un pastel, has cocinado su plato favorito y él llega a casa y anuncia casualmente que se va de nuevo con los amigos de la escuela. ¡Es algo normal! Así son los niños. Y desde el punto de vista de los padres, los hijos serán vistos siempre como niños, pero de repente no es ningún niño.

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