Cuando los niños pegan y muerden

Son pequeños y graciosos, y de repente sucede algo que nadie esperaba: muerden y pegan. Y a veces las dos cosas juntas. Un shock para muchos padres, que nunca pensaron que un niño tan “bueno” haría algo así. Y hacen exactamente lo que no deberían hacer: empiezan a hablar. Hablan y hablan, se lamentan y regañan al niño, le explican lo malo que es eso y que no se debe hacer, que duele y que están muy decepcionados. No paran, y de paso le están regalando al niño esa atención, y éste se da cuenta rápidamente.

Búsqueda de atención

Aja, si muerdo o pego, entonces mi papá o mi mamá me hacen caso. Eso es genial, lo haré más a menudo”. Y por eso muerden y golpean una y otra vez.

A veces muerden a la mamá, por ejemplo, cuando ella dice otra vez “No”. A los niños no les gusta la palabra “No”, ya que es algo definitivo y no da lugar a otras alternativas. A veces también muerden porque quieren atención, porque la madre está en ese momento con algún hermano, de tal forma, que al morder y pegar reciben la atención que quieren una y otra vez. Y luego los padres se preguntan: ¿Cómo demonios podré hacer que mi hijo no lo haga más? Y preguntan en los foros de las redes sociales y reciben como respuesta “Tienes que morderle de vuelta. No muy fuerte, solo un poco. De lo contrario, nunca aprende que eso duele”. Esta reacción es totalmente contraproducente y podría empeorar la situación. A continuación, se muestran algunas de las alternativas que puedes probar:

1-   No te asustes ni lleves al niño al psicólogo infantil

Cuando los niños de menos de 3 años muerden o pegan es algo normal y forma parte del desarrollo. Así que no te preocupes. Los niños se dan cuenta rápidamente que tienen un “arma maravillosa” que pueden usar en cualquier lugar: sus propios dientes. Por lo tanto, si no saben cómo lidiar con una situación cuando están enfadados o frustrados o tienen miedo, a menudo muerden. A veces se trata solo de una travesura, o por diversión o por la búsqueda de atención. No lo hacen porque estén particularmente enfadados o quieran molestar.

2-   Observa

¿En qué situaciones muerde o pega el niño? Pon un poco de atención, obsérvalo. A menudo se puede reconocer un cierto patrón de comportamiento y, por lo tanto, se puede prevenir mejor, es decir, distraer al niño, jugar con él, involucrarlo en una nueva actividad o separarlo antes de que se produzca el nuevo ataque.

3-   No digas simplemente “no”.

Muchas veces los niños muerden si nadie les da una explicación y simplemente les dicen “No”. Esto siempre los irrita. No digas solo “no”, sino intenta ofrecerle una alternativa siempre que sea posible y “véndesela bien”. En muchos casos ayuda: “mira, tengo aquí un lugar mejor para tu camión de bomberos. Ven aquí, puedes jugar mucho mejor y tienes un aparcamiento más grande. “Es mucho mejor que decir: “No, aquí no puedes jugar con el camión”. Antes de decir “No”, piensa por un momento si es importante y necesario: “¿Por qué a mi hijo no se le permite hacer eso? ¿Existe realmente una razón o simplemente lo digo porque es “más fácil” para mí?”

 4-   Cuando los niños han pegado o mordido

A pesar de todas las precauciones, a veces los niños muerden y pegan. Ocúpate primero de la “víctima”, consuélalo y hazle ver que eso ha estado mal. No regañes al “mordedor”, solo empeora las cosas. Dile que no está bien, pero al mismo tiempo intenta sugerir una alternativa. Haz esto una y otra vez, como un pequeño juego de rol para que los niños aprendan que hay otras alternativas a morder y pegar.

Cuando vuelve a suceder, entonces tiene sentido abandonar la “escena” por un momento. Puedes salir de la habitación con el niño y preguntarle por qué lo hace. Es importante que después de unos minutos el niño vuelva a jugar para que pueda practicar el “comportamiento correcto”. Mandarlo directo a la cama o a sentarse no resuelve el problema, ya que el niño no tendrá la oportunidad de hacerlo mejor.

Se trata de práctica y entrenamiento. Es agotador, lo sé. Puedes guiar a los niños para que se disculpen, por ejemplo: “Mira, le has hecho daño a Pepe, ¿qué puedes hacer para consolarlo?» Si los niños no se quieren disculpar de inmediato, ¡no los obligues! Eso no es la solución. Puedes intentarlo un poco más tarde cuando todo esté en calma.

Cuando los niños más pequeños, incluso los bebés te muerden, diles: “Oh! ¡Eso me duele!” Si tienes al bebé en brazos, entonces siéntalo en el suelo, sin regañarle y no le prestes atención. Además, considera aquí que alternativas le puedes ofrecer, por ejemplo un mordedor, un trozo de pan, un cepillo de dientes para niños o una zanahoria y dile: “Mira, esto lo puedes morder”.

5-   Nunca le muerdas de vuelta

Nunca se deben tomar las represalias de la misma forma. Los niños no muerden o pegan por motivos dañinos, y aunque lo hagan, se trata de enseñarles un comportamiento alternativo razonable y no de “castigarles” con el mismo comportamiento erróneo.

Por lo tanto: ¡No le pegues o le muerdas de vuelta! Si realmente quieres mostrarle cómo se siente un mordisco, entonces tienes que hacerlo cuando todo esté en calma y dejar que los niños prueben en su propio brazo para sentir el bocado.

No se le puede explicar a los niños que morder o pegar no está bien si se le castiga con la misma moneda. No se le pega a un niño en la cabeza solo para demostrarle que no está bien pegar en la cabeza.

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