¡No! No quiero lavarme las manos, cepillarme el pelo o lavarme los dientes!

Cuando queremos lavarle el pelo a un niño, a menudo sus quejas son tan fuertes que los vecinos se plantean llamar a servicios sociales. Además, cepillar el pelo, lavarse los dientes o cortarse las uñas es una tarea acompañada de peleas y lágrimas. Tenemos unos consejos para ti. 

Los niños tienen una buena razón para protestar 

Los niños, por cierto, tienen buenas razones para quejarse y pelear a la hora de lavarse o cepillarse el pelo, limpiarse los dientes o simplemente bañarse. Los ojos de los niños son muy sensibles y se irritan simplemente solo con tocarles el chorro de agua. ¡Y el colmo ya es poner champú! Cepillar el pelo tira, sobre todo en cabellos rizados o gruesos. Y el cepillo de dientes significa meterse un objeto extraño en la boca. Y puede pasar, que los niños se atraganten o se traguen la pasta de dientes.

Soluciones para las crisis de aseo personal
Lavarse las manos

Caso: lavarse las manos en si no duele, ¡pero a quien le apetece después de venir de jugar del parque o después de hacer pipí perder el tiempo lavándose las manos si se puede ir a jugar enseguida!

Solución: Lavarse las manos es una de las medidas higiénicas más importantes. Las bacterias no se propagan con las manitas limpias. A pesar de eso, queridas mamas, se necesita paciencia y disciplina. A los niños les encanta “hacerlo solos”, por eso es fundamental poner un taburete elevador en el lavabo. Si además se pone jabón de colores, lavarse las manos no se hace tan pesado. Además de esto, funciona también recordárselo, controlarlo y ser un ejemplo a seguir.

Cepillarse el pelo

Caso: Cepillarse el pelo es una de las actividades más odiadas de todas, sobre todo por las niñas. Aquellas con cabello largo o rizado acaban llorando y muchas niñas preferirían llevar el pelo con Rastas.

Solución: Los mejores cepillos, son aquellos con pocas cerdas y de materiales naturales. Con estos cepillos se desenredan los nudos de forma más suave. También con cepillos especiales, como por ejemplo el Tangle Teezer, tienen muy buena acogida por los papas y los niños. Se debe empezar a cepillar por debajo. Para los cabellos muy largos es recomendable hacer una trenza antes de dormir, así se evitan los enredos. Después de lavar el pelo se puede enjuagar con agua con limón (2 Cucharadas soperas con 1 litro de limón)

Bañarse

Caso:  Los bebés y muchos niños pequeños tienen miedo de bañarse. Mantenerse dentro o sentarse es una gran odisea. A muchos niños les provoca tal pánico, que empiezan a gritar. 

Solución: A menudo, es mejor que alguien se bañe con el niño, ya sea el papá, mamá o hermano. En verano se puede aprovechar el agua para jugar y así relacionarlo con algo divertido. Darle el chupete para tranquilizarlo es otra solución, y en caso de no funcionar, se puede lavar al niño con una esponja sin meterlo en agua, hasta que se vaya acostumbrando al agua. 

Lavarse los dientes

Caso: Pepe odia lavarse los dientes, y esta medida de higiene da lugar a un pequeño drama: Pepe no abre la boca, y sus padres, desesperados, le empiezan a regañar, a pesar de que ellos no quieren. 

Solución: Limpiarse los dientes es importante. Aquí sirve a menudo hacer algo inesperado: limpiarse los dientes en la cocina o leyendo un libro. En caso de emergencia se pueden lavar los dientes delante de la televisión. También un intercambio de roles puede ayudar: el niño le limpia los dientes a un adulto o un muñeco y luego se intercambian los roles. 

Limpiarse los oídos

Caso: Tan rápido como la mamá se acerca con el trapito para limpiarle los oídos, esconde Lara la cara, se tapa bien fuerte las orejas y empieza a gritar. 

Solución: Los médicos enfatizan, que los oídos de los niños se limpian solos: pequeños pelitos llevan la cera muy despacio hacia fuera. Solamente se tiene que limpiar la oreja por el exterior con un trapito o una toallita húmeda. No es aconsejable meterse más adentro, solo con el dedo pequeño ya es suficiente. Cuando el niño crece, hay que enseñarle a limpiarse solito las orejas con un trapito. 

Cambiar el pañal

Caso: empieza a partir del año de edad. Hasta ahora, cambiar pañales no fue ningún problema y de repente ya no funciona. Se empiezan a mover, rodar, llorar, gritar creando un pequeño caos alrededor. 

Solución: cambiar el pañal a un niño que no para de dar patadas es casi misión imposible. Aquí ayuda un cambio de escenario: muchos niños prefieren ser cambiados en el suelo o en el sofá. También mantenerlo entretenido, especialmente con cosas que el niño normalmente tiene “prohibidas”. Algunas de estas cosas que les dejan fascinados son un cepillo de dientes eléctrico, una linterna o un reloj de cocina. 

Lavarse el pelo

Caso: incluso cuando todas las tareas de higiene personal se hacen sin problemas, lavarse el pelo es una de las actividades más odiadas por los niños. La frase “Estate quieto” la ignoran, así como la explicación “pero el champú es muy suave, no pica en los ojos” y entonces acaba en llanto. 

Solución: un protector ocular es imprescindible. Hay unas gorras que dejan el pelo suelto y protegen los ojos del agua. Se deben utilizar solamente champús muy suaves para bebes y niños, ya que no pican tanto. Otra solución es lavar el pelo por separado en el lavabo, de forma que con un elevador apoya la espalda en el lavabo y tira la cabeza hacia atrás. También se puede poner inclinado hacia delante con la cabeza hacia abajo le resulta más cómodo. Se puede usar tanto el agua del grifo o ir llenando una jarra

Sonarse la nariz

Caso: el niño está resfriado, la nariz está taponada. Qué bueno sería quitarle los mocos al sonarse. A veces, a pesar del esfuerzo del niño, los mocos no salen.

Solución: los papas pueden con un pañuelo enrollado en forma de punta quitar algunos mocos de la nariz. Una pera de goma, que venden en las farmacias, puede absorber los mocos de la nariz. Después de esto se pueden aplicar unas gotas dentro de la nariz para que se quede totalmente libre. La nariz y los senos nasales deben estar bien ventilados para que la infección no se propague por el oído. 

Cortarse las uñas

Caso: Cuando Tomás ve a su madre con las tijeras para cortarle las uñas, empieza a patalear y apartar las manos o los pies de forma que puede resultar una tarea bastante peligrosa. 

Solución: A los bebés se les pueden cortar las uñas cuando están dormidos. Evidentemente se tienen que utilizar tijeras especiales con punta redonda. También se pueden utilizar limas en caso de que las uñas no estén muy largas. 

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