El «pensamiento mágico» en los niños

Ya sean amigos invisibles, brujas o monstruos, hay una fase del desarrollo en la que el pensamiento mágico de los niños está a la orden del día. Pero, ¿cuál es la mejor manera de lidiar con esto cuando de repente la imaginación atraviesa a tu hijo?

El pensamiento mágico es normal a la edad de entre dos y cinco años. No tienes que preocuparte ni pensar que a tu hijo le pasa algo malo. No está perdiendo la noción de la realidad ni convirtiéndose en un maestro de la mentira. En la fase mágica, los niños no mienten consciente o deliberadamente. Su imaginación desenfrenada tiene realmente un sentido.

Pensamiento mágico. ¿Qué hay detrás?

Incluso si tu hijo puede expresarse verbalmente a esta edad y reconocer las cosas reales correctamente, por ejemplo, él sabe que un árbol es un árbol, su imaginación juega un papel muy importante. Es difícil distinguir entre realidad y fantasía. Solo a la edad de cinco años aprenden a separar la verdad de las mentiras y comienzan a pensar de manera “realista”. 

El pensamiento mágico significa que todo es posible: monstruos, enanos, Papá Noel y el conejo de pascua existen realmente en la imaginación infantil. Tu hijo está tratando de explicarse el mundo a sí mismo. Por ejemplo, quizás cuando llueva de nuevo, dirá que está lloviendo porque las nubes están tristes. Otros niños, adultos y personajes de fantasía tienen todo tipo de habilidades y las cosas pueden cobrar vida fácilmente. 

Si está sentado en la bañera, puede entrar en pánico repentinamente cuando llegue el momento de drenar el agua, ya que cree que se va a ir por el agujero de drenaje. No importa lo absurdo que esto parezca, para el niño es real. Sin embargo, intentar explicarle que eso no es posible, no tiene ningún sentido. 

¡Hay un monstruo debajo de la cama! Los miedos mágicos

Con el pensamiento mágico, surgen también los “miedos mágicos”. Los monstruos debajo de la cama, en el armario o detrás de la cortina, son preocupaciones típicas a esta edad. A los niños les cuesta quedarse dormidos, se despiertan debido a las pesadillas y prefieren dormir en la cama de sus padres y no separarse.

Cuando mi amigo invisible come conmigo

Tener un amigo invisible forma parte de esta fase. Incluso si tienes que poner un plato y cubiertos extra a la hora de comer, te servirá para compartir sus fantasías con él. Cuando los niños empiezan a pensar de forma realista, ya no necesitan a su amigo invisible y lo hacen desaparecer de nuevo. Los padres, a menudo se preocupan de que su hijo tenga o desarrolle un trastorno mental. Estas preocupaciones, en la gran mayoría de los casos, son infundadas.

La mentira de Papá Noel

Ya sea Papá Noel o el ratoncito Pérez, los padres se preguntan cuándo se va a dar cuenta el niño de las mentiras, y si se va a decepcionar al conocer la verdad. Cuando los niños están en esta fase, quieren creer en todas estas cosas. Tienes que apoyar tranquilamente a tu hijo y su fantasía. Cuando hay una situación obvia en la que se descubre que Papá Noel es falso, el niño encontrará su propia explicación para seguir manteniendo sus creencias. Al acabarse la fase del pensamiento mágico, automáticamente, los niños dejan de creer en Papá Noel, el ratoncito Pérez y compañía.

Consejos para los padres

El pensamiento mágico, como madre o padre, es difícil de entender. Estás tan arraigada al mundo real, que es complicado sumergirte en el mundo de fantasía de tu hijo. La fase mágica es, por lo tanto, un verdadero desafío para la mayoría de los adultos. Con algunos consejos y trucos puedes manejarla muy fácilmente:

– No te tomes los relatos de tu hijo como una mentira. Considera la variedad y creatividad del pensamiento infantil como algo muy enriquecedor. 

– Sumérgete en su mundo y aprovecha las oportunidades para jugar. Por ejemplo, cuando el sofá se convierte en un tren.

– No le des al niño una explicación científica de todos los fenómenos. A esta edad, no están preparados para manejar esta información correctamente y es probable que lo confunda.

– Si tu hijo sufre de “miedos mágicos”, no ayuda enfatizar una y otra vez que no hay razón para ello. Los niños menores de cinco años todavía no entienden el “miedo”. La única solución, es demostrarle a tu hijo que todo está bien. Mira pacientemente debajo de la cama y asegúrate de que no hay ningún monstruo allí.

– Sé consciente de los temores del niño y nunca te burles de él. 

– Ofrécele ayuda para sobrellevar el miedo, por ejemplo, “Si quieres, dejamos la puerta de tu habitación abierta esta noche”. – Dile al niño que también tuviste miedo y conoces esa sensación. Explícale como te enfrentaste a tales situaciones

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