Psicología del desarrollo en la infancia y adolescencia

La psicología del desarrollo en la infancia y la adolescencia, investiga y describe los procesos de desarrollo y pensamiento por los que un niño pasa desde el nacimiento hasta la edad adulta. 

Creencias en la actualidad

En nuestra era moderna, asumimos que cuando una persona nace, ya viene con un “equipamiento de serie”. Hoy sabemos, que la mayoría de las características físicas son innatas, como el color de los ojos y el pelo. Sin embargo, podemos influir en muchas cosas, por ejemplo, a través de nuestro estilo de vida.

Qué rasgos de personalidad de los humanos son innatos y cuáles no, es un tema en el que la ciencia no se pone de acuerdo. Actualmente se afirma que la personalidad se desarrolla en el transcurso de los primeros años de vida, desde el nacimiento hasta la edad adulta temprana, teniendo en cuenta factores biológicos, psicológicos y sociales. 

El entorno, las experiencias, las crisis y la resolución de conflictos, influyen en el desarrollo. Según la psicología del desarrollo, el hombre está en constante interacción consigo mismo y con el mundo exterior, y por eso, está en constante evolución.

Influencias sobre el desarrollo

Desde que sabemos la importancia del entorno y cómo influye en el desarrollo del niño, muchos padres se esfuerzan para lograr el mejor ambiente positivo posible para su hijo. De esta forma, ahora se da por hecho que la “confianza básica”, es decir, la confianza en el mundo, está influenciada de manera decisiva por el éxito del vínculo Madre-Hijo.

La negligencia, violencia física o mental o el abuso, tienen un fuerte impacto en el desarrollo. En la actualidad, hay numerosos resultados de investigaciones sobre niños en condiciones precarias, que cuando llegan a la adolescencia siguen caminos equivocados. Estos tuvieron una educación mala y vivieron en estructuras socialmente débiles sin vínculos fuertes. Estos casos extremos tienen poco que ver con la mayoría de los padres, que desean fomentar en sus hijos un desarrollo positivo. Sin embargo, tales ejemplos muestran cómo el desarrollo puede ser influenciado desde la primera infancia. 

Resiliencia

Y aún hay otro factor que lo deja claro: no todos los niños examinados en estos estudios vivían en condiciones precarias. Algunos se convirtieron en adultos seguros de sí mismo, exitosos y con relaciones positivas en su entorno. En la psicología del desarrollo, esta capacidad se denomina Resiliencia, que es la capacidad de permanecer física y mentalmente saludable en circunstancias adversas. La resiliencia ayuda a las personas a lidiar a lo largo de sus vidas con los reveses y golpes del destino, y no desmoronarse por el camino. Cómo se puede aprender la resiliencia, es todavía un tema de investigación en la psicología del desarrollo en la infancia y adolescencia. 

Habilidades cognitivas y personalidad

La psicología del desarrollo se ocupa, entre otras cosas, de nuestras capacidades psicosociales y cognitivas. “Cognitivo” significa percepción, pensamiento y reconocimiento. El desarrollo cognitivo es entendido como la formación del pensamiento. Es indispensable para el desarrollo y la formación de la personalidad. Aunque los bebés nacen con habilidades básicas, gradualmente las van desarrollando por su propio impulso.  

La capacidad para el desarrollo cognitivo es, por lo tanto, innata, pero también se da lugar una interacción con el entorno. Un niño necesita unas exigencias que el mismo pueda superar. Esto lo ha demostrado sobre todo el investigador de desarrollo Jean Piaget.

Desarrollo psicosexual – Freud y Erikson

El desarrollo psicosexual del niño es el tema fuerte de Sigmund Freud en su teoría del desarrollo en la infancia y la adolescencia. En cada fase consecutiva del desarrollo, el enfoque está en una parte diferente del cuerpo y sus retos. Un ejemplo bien conocido es la fase anal, en la que el niño aprende a controlar sus excreciones y, según Freud, generalmente descubre que con su comportamiento se controla no solo a sí mismo, sino también al entorno. Los trastornos en las respectivas etapas de desarrollo están asociados con trastornos mentales que son más o menos graves y pueden causar problemas hasta la edad adulta. 

El concepto del desarrollo psicosocial de Freud fue continuado por Erik H. Erikson. Según Erikson, el desarrollo no termina con la edad adulta. Más bien, el hombre evoluciona constantemente hasta su muerte. El desarrollo como un proceso de por vida. Esta idea ciertamente encuentra muchos seguidores en nuestro tiempo, teniendo en cuenta la actitud de querer ser dueño de su propio destino y realizarse. 

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