Las señales del bebé: una forma de identificar sus necesidades

“¿Por qué mi hijo grita sin parar?” Muchas veces les resulta a los padres muy difícil identificar las necesidades del bebé de inmediato. En muchos casos, los pequeños envían señales claras.

Los padres deben siempre estar atentos a las señales de los pequeños y atenderlos. Los bebés que lloran, son aquellos que tienen un ritmo de sueño irregular y por lo tanto no cubren sus necesidades de descanso. A veces resulta difícil interpretar sus gritos. Otros pequeños, por otro lado, envían ciertas señales para comunicar lo que necesitan:

Hambre

Si un bebé tiene hambre, al principio estará inquieto y lloriqueará. Más tarde empezará a gritar. Los padres deben tener en cuenta otros factores antes de concluir que su hijo tiene hambre. Por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que lo alimentaron? Al principio, los bebés necesitan comida cada hora y media a cuatro horas. Además, ayuda mirar cómo está la cara y el cuerpo del pequeño: si tiene hambre, estará tenso. Si llevas tu dedo a su boca, empezará a chupar fuertemente. Si le acaricias la mejilla, justo al lado de la boca, moverá la cabeza abriendo su boca.

Cansancio

Cuando el bebé está cansado, se aisla. Se puede frotar los ojos o las orejas. También intenta chuparse los dedos para calmarse. Empieza a quejarse y solamente comienza a llorar después de un rato. Su cuerpo está flojo, sus ojos están medio cerrados. Si le pones un dedo en la boca, chupa con suavidad y tranquilidad. Al principio, los bebes se cansan al cabo de una hora y media o dos despiertos. Si los padres mantienen al pequeño despierto por más tiempo, puede darse una sobre-estimulación. 

Inquieto 

Si todo es demasiado para el pequeño, empezará a gimotear y volteará la cabeza, por ejemplo, mientras juega. No quiere jugar más, necesita descansar. Si no lo consigue, puede que empiece a gritar exageradamente. A menudo, los bebés inquietos tensan la espalda y el cuerpo se vuelve muy rígido. En este caso, necesitan el apoyo de los padres para calmarse. Es mejor abrazarlo y protegerlo del mundo exterior.

Dolor

Si el bebé tiene dolor, gritará repentinamente y con voz muy chillona. Cuando la fuente del dolor es reconocible, los padres pueden ayudarlo de inmediato. Si no está claro por qué el niño llora tanto, se suele sospechar que tiene dolor de estómago. Pero ese no es siempre el caso, porque el llanto intenso también puede significar que el bebé está sobre-estimulado. 

Si la barriga esta hinchada, los masajes suaves o remedios para la relajación pueden ayudar. Sin embargo, apenas se puede distinguir si hay aire en el abdomen o si el niño está tenso. Es por eso que, si el bebé llora mucho durante un periodo de tiempo prolongado, sin que los padres sepan porqué, deben obtener ayuda del médico. 

Pañal lleno

Si el bebé llora, un pañal lleno puede ser una de las razones. Si hay que cambiarlo o no, lo pueden saber los papás solamente con mirar el pañal. De todas formas, los padres deben comprobarlo regularmente, ya que algunos niños no se sienten incómodos cuando está lleno. Otros son muy sensibles.

Demasiado calor o demasiado frio

Incluso si el niño tiene frio o calor, gritará. Los padres pueden controlar mejor su temperatura poniendo una mano en la nuca: si la piel se siente cálida y sudorosa, el bebé tiene calor. Si la nuca se siente demasiado fría, entonces el niño tiene frio. Hay que verificar siempre si el bebé suda o se está congelando de frio. Tocar las manos y los pies no es suficiente para controlar la temperatura de su cuerpo. Por lo general, pies y manos están fríos. 

Atención

Si el bebé quiere su atención, se quejará. Si los padres se dan cuenta, pronto le van a hacer caso: es entonces cuando el pequeño se tranquiliza rápidamente, se concentra en el adulto y busca contacto visual. Así señala el niño que está receptivo y que se quiere entretener. Ahora es el mejor momento para que juegues con él. 

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