Cómo beneficia al niño ayudar en las tareas de la casa

¿Qué es lo que más les gusta hacer a los niños? Exacto, lo mismo que hacen papá o mamá. ¿Y cuando toca hacer las tareas de la casa? Deja que el niño te ayude. Para los pequeños, lavar, limpiar y cocinar son actividades emocionantes.

Cocinar y limpiar: ¿qué aporta?

Ayudar en las tareas de la casa fomenta el sentido de la responsabilidad y autoconfianza, así como la solidaridad. La unión de la familia se verá también reforzada por esta actividad conjunta. Cuanto más joven es el “Ayudante doméstico”, más entusiasmado estará al hacer las tareas. Algunas malas lenguas afirman que los niños pierden el entusiasmo al poco tiempo. Si el niño se acostumbra a ayudar en las tareas domésticas, verá esto como algo rutinario y podrá continuar haciéndolo al hacerse mayor.

¡Curso para aprender tareas domésticas!

Hoy deporte con el niño, mañana música, el viernes judo. Cuando tú y tu hijo disfrutáis, nada más importa. En verdad, los cursos para aprender tareas domésticas no son necesarios para los niños. Si hacer gimnasia o ir a la clase de música a la hora acordada no es lo tuyo, ya no necesitas sentirte culpable. Involucra tu hijo en las tareas domésticas, ya que pueden aprender muchísimo.

Hacer las camas, quitar el polvo, enjuagar o limpiar las verduras y cortarlas fomenta la motricidad. El desarrollo cognitivo se fomenta, por ejemplo, a través de clasificar la ropa, ordenarla, recogerla «¿en qué lugar va esto o lo otro?» La clasificación de los cubiertos o los botones (éste último solo para niños mayores por riesgo a atragantarse con botones) e ir a comprar juntos.

Con una canción, todo sale mejor

Al cortar verduras en compañía o trasplantar las flores de macetero, las conversaciones o las canciones salen de forma espontánea y natural y se fomenta el desarrollo lingüístico del niño. Puedes encontrar cientos de canciones en internet para cada ocasión. Cuando estáis  en la cocina, podéis cantar canciones para cocinar. Si estáis tendiendo la ropa, también hay canciones para esta actividad. Hay canciones para barrer, planchar, lavar y muchas actividades más.

¡Trapos fuera!

Los niños de año y medio ya pueden limpiar el polvo con un trapo. Muéstrale a tu hijo cual es la mejor forma de sostener el trapo (sin arrugar) y como levantar los objetos para poder limpiar el polvo por debajo. Resulta más divertido todavía usar un plumero, aunque debe asegurarse de que no hay cosas a su alcance que se puedan romper fácilmente.

Deja que tu hijo te ayude a pasar la aspiradora, a no ser que tenga miedo al “monstruo” ruidoso. Los más pequeños también son capaces de hacerlo, ya que maniobrar la boquilla no requiere mucha coordinación. Barrer con la escoba, por otro lado, requiere más habilidad. Se pueden usar escobas para niños, más pequeñas y ligeras o escobas normales que requieren un poco más de fuerza y habilidad. El uso del recogedor es más complicado, aunque se va a entretener mucho intentando meter el polvo dentro y sobretodo esa última rayita de polvo que incluso para los adultos es difícil de recoger.

¡Disfruta de lo mojado!

Antes de que dejes que el niño te ayude con la fregona, puedes enseñarle como se lava la mesa con un trapo mojado. Escurrir el trapo con las dos manos es fabuloso para la motricidad fina y la coordinación de manos y ojos.

Para escurrir el trapo se necesita fuerza, así que es conveniente que al principio lo haga con ayuda y aprenda la cantidad de agua que necesita el trapo y cuanta fuerza necesita para escurrirlo. Es conveniente que al principio empiece lavando superficies que no se puedan lastimar por el agua.

El mejor sitio es siempre en la cocina

Mientras tú cocinas, el niño puede estar a tu lado también “cocinando”. Dale varios recipientes (una olla pequeña, cuencos de plástico, taza medidora), una cuchara de madera, un batidor y un cucharón, y por supuesto “ingredientes para cocinar” como la piel de las patatas o de zanahorias. Cuidado con el agua ya que también puede provocar una pequeña inundación en la cocina. La pasta como los espirales o macarrones (a ser posible frescos), para que no haya peligro de atragantamiento. Se le pueden añadir unas especias.

Todo este material lo va pasando el niño de un recipiente a otro y lo va mezclando. Esto es un magnifico entrenamiento para la motricidad fina. Tal vez, durante este proceso de “cocinar”, podéis organizar un pequeño concierto de “tambores” con cucharas de madera y ollas.

Los niños pueden aprender a medir y pesar líquidos, azúcar o harina. Lavar las frutas y verduras, a cortar la ensalada o frutas blandas, como el plátano, con un cuchillo. Muéstrale a tu hijo como cortar sin cortarse un dedo, poniendo las manos en posición adecuada.

¡Fregar los platos también cuenta!

En efecto, después de cocinar hay que lavar los platos. Aquí los niños también pueden ayudar. Hay que darle al niño su propio estropajo y un recipiente con jabón y un poco de agua. De esta manera, él puede limpiar las cosas de plástico y pequeños utensilios con su estropajo. Hay que colocarle al niño un taburete para que pueda llegar al fregadero sin problemas. Si el niño es habilidoso puede incluso ayudarte a secar las cosas con un trapo. Recoger los platos, vasos, vajilla y todos los enseres de la cocina sirve para enseñarle a clasificar las cosas: «¿A dónde pertenecen los platos grandes, los llanos, los pequeños y los hondos?» «¿Dónde están las cucharas en el cajón de los cubiertos?»»¿Dónde están los tenedores?».

“Programa infantil” en la lavadora

Si tu lavadora tiene la puerta en la parte delantera, podéis ver “la televisión” juntos. ¿Tiene tu hijo alguna camiseta con muchos colores o pantalones favoritos que pueda encontrar una y otra vez en el remolino de la lavadora? Y cuando la lavadora centrifuga, sienta a tu hijo encima para poder notar la vibración y el movimiento de la lavadora, aparte de ser una experiencia divertida, empieza a tener conciencia del cuerpo.

Los niños pueden ayudar a clasificar la ropa en colores blancos, claro y oscuro. También se puede jugar a «¿De quién es esta camisa o este pantalón?» Y el niño asigna la ropa a los miembros de la familia.

Ayudante de pinzas y matemáticas para la lavandería

Incluso los niños más pequeños pueden ayudar a sacar la ropa de lavadora y meterla en la secadora. Sin embargo, hay muchas más formas divertidas de colgar la ropa en la cuerda en caso de que no se tenga secadora. Si tienes un pequeño tendedero, el niño puede colgar los calcetines y subirse a un taburete para tender la ropa interior. A ser posible, pon el tendedero de tal forma que si está apoyado en él, no pueda volcarse,  contra la pared o un mueble.

Si tu hijo ya puede contar, le puedes ir pidiendo las pinzas que necesitas para colgar la ropa. Lo mejor es decirle, por ejemplo: «dos pinzas para unos calzoncillos, cuatro pinzas para una camiseta, una pinza para un calcetín». Si se cansa, puedes poner varios recipientes con una pinza de cada color dentro, de forma que pueda clasificar las pinzas por colores en su correspondiente recipiente.

Puzzle de calcetines

Para el cuidado de la ropa, hay más cosas a parte de ordenar, colgar y doblar la ropa. La ropa que ya está lista se puede ordenar por color o por forma. Calcetines, camisetas, pantalones, camisetas y también se pueden ordenar por propietario: «¿Qué es tuyo?» «¿Qué es mío?»

Cuando sacas de la canasta de la ropa un calcetín, el niño puede, como un rompecabezas, buscar el otro par en toda la maraña de ropa. Ésta es una tarea difícil, especialmente con los calcetines oscuros que parecen todos iguales. Si tu hijo ya es habilidoso en estas actividades, puedes enseñarle a enrollar los calcetines secos.

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