Todo a la boca. ¿Es sano?

Cuando los bebés encuentran algo emocionante, entonces tienen que metérselo en la boca. No importa si es grande o pequeño o si está sucio: quieren descubrirlo con los labios y la lengua. Si esto es peligroso o solo asqueroso, lo vas a leer a continuación: 

Comer tierra o arena

Que los niños coman tierra y arena mientras juegan es casi inevitable. Esto no es motivo de preocupación: el ácido gástrico (pH 1-2) es altamente corrosivo y casi siempre elimina los patógenos de la tierra y la arena. ¡Esto es aplicable también a las cacas de perro! Si tu hijo todavía tiene suciedad en la boca, entonces lávale tú mejor la boca. 

Migas del suelo

Uno de los juegos favoritos de los pequeños es recoger migas y motas de polvo del suelo y metérselas en la boca. Por eso, es mejor no limpiar el suelo con productos químicos fuertes. Simplemente con agua y algo de detergente o lavavajillas bastará.   

El patito de la bañera

¿El agua de la bañera? ¡Para muchos bebés es un manjar! Les encanta beber un buen trago. Normalmente esto no es un problema. Si el patito tiene un silbato, entonces hay que ver que no se haya formado moho, cosa muy habitual debido a los pequeños orificios y la humedad.

Besos perrunos

La probabilidad de que los niños se enfermen debido al perro es muy baja, siempre que se cumplan algunas reglas de higiene: lo más importante es lavarse las manos. Hay que acostumbrarlo a ello después de abrazar y toquetear a los animales. Lleva a tus animales regularmente a vacunar y desparasitar.

Comida de perro o gato.

La comida de perro o gato no es ningún problema tanto para niños como para adultos. Hay rumores de que la carne es mejor que la usada en conservas para humanos. El único peligro aquí son los recipientes de la comida de los animales, ya que pueden contener larvas, salmonela y otras bacterias si no se limpian regularmente.

Cigarrillos

¡Cuidado! La nicotina que contiene el tabaco es muy dañina para los niños. Teóricamente, el consumo de un solo cigarro (contiene 10 miligramos de nicotina) puede ser mortal. En la práctica, normalmente los niños se comen solo un poco. En todo caso, mejor llamar al servicio médico si no sabes la cantidad que comió, o acércate a la consulta más cercana. 

Peluches – amados y muy sucios

Es su favorito y lo arrastra a todas partes, lo puedes ver allá por donde pasas. Muchos peluches se pueden meter en la lavadora sin problemas. Es más difícil con aquellos que tienen pelo o algunos de los antiguos. Si no se limpia, puede llegar a tener una invasión de gérmenes, parásitos y ácaros. Solución: Mete el peluche en una bolsa de plástico y unas 24 horas en el congelador. 

Lamer cerillas

Las cerillas modernas contienen fósforo rojo, que no es dañino. El palito de madera está empapado con parafina para mejorar la inflamabilidad. Todos estos materiales, en la cantidad que se encuentran, no son dañinos para la salud. Lo más peligroso aquí, es que el bebé se trague una cerilla, ya que se puede quedar atrapada en la garganta.

Lego, Duplo, Playmobil & Co

Estas piezas se usan sin parar. No es de extrañar que haya mucha suciedad en las grietas y cavidades. Solución: lávalas en la lavadora. Ponlas en una funda de almohada, por ejemplo, o en una red. Con 30º y un poco de detergente es suficiente. ¡Los Legos quedan como nuevos!

Comerse una mosca

¿Se ha comido una mosca? ¡Qué asco! ¡Pero rico en proteínas! En serio, eso tampoco es peligroso desde el punto de vista higiénico. ¡Cuidado con las abejas y avispas! Éstas sí que pueden lastimarlo.

Agua de la piscina inflable

Desde un punto de vista higiénico, tiene sentido cambiar el agua todos los días, ya que se van formando más gérmenes. Arena, tierra, pipí y posiblemente cacas de pájaros se mezclan en el agua. Y por supuesto, con niños dentro. Así que cuando termine de bañarse, lo mejor es vaciarla, limpiarla bien, dejar que se seque y rellenarla justo antes de usarla. 

La cueva secreta de la nariz: ¡Alerta de moco!

Cuando los niños se comen sus propios mocos, revuelven el estómago de quienes lo ven. A ellos eso no les pasa, ya que el ácido gástrico hace desaparecer cualquier cosa pequeña. Sin embargo, si la mucosa nasal se reseca o se hurga demasiado la nariz, puede ser una puerta de entrada para gérmenes de todo tipo.

Lavarse las manos no debe subestimarse

“¡Niño, lávate las manos!” ¿Quién no creció con esta frase? De hecho, los médicos expertos en enfermedades infecciosas insisten en la importancia de lavarse las manos con frecuencia. El lavado de manos adecuado hace que desaparezcan casi todos los gérmenes. 

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