Vínculo entre padres e hijos: por qué es tan importante.

El tema fascina tanto a los padres como a los investigadores. ¿Cómo funciona el vínculo entre padres e hijos? Está claro que tiene una fuerte influencia en el desarrollo de los hijos.

El amor dentro de la familia es la raíz con la que los niños se anclan firmemente en el suelo y absorben sus nutrientes. No es de extrañar: la interacción armónica en la familia juega un papel crucial en la felicidad. En la primera infancia, hasta los tres años, el desarrollo infantil se basa en el apego primario. Los pequeños aprenden desde el principio que el mundo que los rodea es seguro y amigable, y que sus padres los cuidan de manera suficiente y sensible para embarcarse en su viaje hacia la edad adulta.

Los vínculos fuertes fomentan el desarrollo

Los niños se dan cuenta de que son tomados en serio. Los padres empáticos responden a las señales que envía el bebé, a su llanto, saben cuando acariciarlo o alimentarlo, y desarrollan un deseo de aprender en este espacio amoroso protegido. Mas tarde, son capaces de organizar su autodesarrollo, interactuar con el grupo, con otros niños y entablar relaciones felices y sostenibles en la edad adulta.

El amor de los padres te hace inteligente

Hay una buena razón para alabar el amor: el ambiente emocional en el que nace un bebé tiene un gran impacto en cómo se desarrolla su sistema nervioso. Si se sienten bajo presión, por ejemplo, al carecer de atención, el cuerpo libera más hormonas del estrés, y esto tiene un efecto en el desarrollo del cerebro. La “inteligencia” se desarrolla principalmente en brazos de personas amorosas.

El amor te hace saludable, social, resistente al estrés e inteligente. En una palabra: feliz. Y eso es, al menos los primeros años, lo más importante. Afortunadamente, la mayoría de los padres hacen todo bien instintivamente cuando interactúan con sus bebés. Para ellos, un fuerte vínculo en la familia es motivo de felicidad los primeros años de vida.

La educación debe ser divertida también para los padres

Los niños necesitan madres y padres que disfruten de la paternidad. Pero esto parece que se va perdiendo poco a poco. Muchos padres de hoy en día tienen miedo de hacer algo mal. Debido a que quieren lo mejor para sus hijos, siempre tienen la impresión de que tienen que apoyarlos, nadie se atreve a vivir la vida relajadamente. Todo tiene que tener siempre un significado pedagógico. 

Una cosa que todas las familias felices tienen en común, es dejar que la vida siga su transcurso y relajarse de vez en cuando. Echarse una siesta después del trabajo, contar chistes, pasar un domingo en la cama. Estas tradiciones unen a la familia, incluso cuando los niños entran en la pubertad

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